Muchos restaurantes tienen web, pero siguen cogiendo casi todas las reservas por teléfono. El problema no es la cocina: es que la web no está pensada para convertir al que tiene hambre en un comensal sentado a tu mesa.
1. Reservar tiene que costar dos toques
Si para reservar hay que llamar en horario de servicio, pierdes a todo el que mira la carta a las 23:00. Un botón de reserva online visible en todo momento —y un WhatsApp directo— convierte intención en mesa ocupada.
2. Las fotos venden más que las palabras
Una galería con buena luz de tus platos estrella decide al indeciso. La gente elige con los ojos: enséñale lo que se va a encontrar.
3. Aparece cuando buscan «dónde comer cerca»
El posicionamiento local hace que salgas cuando alguien busca tu tipo de cocina en tu zona. Es tráfico con hambre y con la cartera en la mano.
4. Carta siempre al día
Una carta en PDF de hace dos años resta. Una carta digital, fácil de actualizar, transmite que el sitio está vivo y cuidado.
5. Reseñas a la vista
Mostrar tus mejores opiniones cerca del botón de reservar elimina la última duda antes de decidir.
Cada visita a tu web que no acaba en reserva es una mesa que llena otro.
Si quieres saber qué está frenando las reservas en tu web actual, te lo decimos sin compromiso en una consulta gratuita: la analizamos, vemos qué falla y te damos un plan concreto.